VINO ROMANO o El vino con “SABOR A FRESA”

Existe toda una serie de vinos de carácter tradicional y sin comercialización por los canales habituales, ligados a híbridos de producción directa (en adelante HPD).

Son plantas aún insuficientemente estudiadas a nivel científico, pero que tienen un importante desarrollo a nivel de autoconsumo en muchas zonas de nuestro país, aunque han sido proscritas por las autoridades, prohibiendo su comercialización e incluso su cultivo a nivel privado. No sólo poco estudiadas, sino incluso intencionadamente ignoradas.

Una de estas variedades es lo que se conoce como Vino Romano, que se extiende por la zona de la costa de Ferrolterra: Ares, Pontedeume, Miño. Incluso se puede encontrar en Carral, Arteixo o Carballo, además de otras localidades próximas. Vemos que, en general, se cultivan en zonas donde no hay claras variedades autóctonas establecidas de vid. Excepción podría ser Betanzos, donde también existe, pero que, debido a la presencia de la denominación Vinos da Terra de Betanzos, hace que los cultivadores vayan más bien a las variedades reconocidas por ésta, como pueden ser el mencía en tinto o el blanco lexítimo y agudelo en blanco. Pero su extensión llegar a ser más amplia, pudiéndose encontrar también en la zona de Ortegal. Así podríamos establecer de forma aproximada toda la costa coruñesa desde Finisterre hasta Ortegal y en ayuntamientos limítrofes, con alturas inferiores a unos 300-400 metros.

Son vinos que suelen ser bastante espumosos, con sabores a frutas silvestres que hace que se les llegue a llamar vinos con “sabor a fresa”.

El origen

Más mítica que realmente, se considera que este nombre proviene del vino que introdujeron los romanos en esta zona, aspecto científicamente muy discutible. Hoy en día se suele establecer su origen en un híbrido del siglo XIX de vitis vinífera y vitis labrusca (de ahí lo de romano), plantas que se introdujeron con la aparición de la filoxera, por su resistencia a ésta.

La Vitis labrusca, en algunas zonas de Estados Unidos como Washington se cultiva bastante para confituras, zumos, etc, y a veces para hacer vinos, también con aromas de fresa o afrutados. La variedad principal es la Concorde, que es labrusca pura o con un pequeño porcentaje de vinifera. En la zona de Missouri, Virginia y estados colindantes utilizan otra vid autóctona, Vitis aestivalis, para hacer vino, y lo prefieren al de vinifera, de hecho V. aestivalis es la uva “oficial” de Missouri. La principal variedad es la Norton, de la que la Cynthiana parece ser sinónima.

La Vitis labrusca, es una de las vides americanas que se trajeron con la filoxera, para que sirviera de pie sobre el que injertar las variedades de vitis vinifera; la coincidencia con el lambrusco no realmente de qué viene, si el romano fuera cierto que procede de una hibridación de ambas vides, explicaría la cuestión. También otra pista puede ir por la variedad de uva que en Italia da un vino que denomina fragola (fresa) por el sabor tan a fresa que tiene.

La filoxera

Seguramente la filoxera apareció en Europa al empezar la importación de cepas americanas por la buena resistencia que tenían a las plagas criptográmicas (de hongos) pero eran sensibles a la filoxera.

Con su expansión las plantaciones europeas se arruinan hasta la casi desaparición y comienzan las experimentaciones para solucionar este grave problema.

Un adelanto fue cuando se observa que las cepas americanas plantadas eran resistentes a la filoxera, aunque estuvieran rodeadas de otras cepas plagadas. No fue solución definitiva pues las uvas producidas eran de peor calidad que las autóctonas.

Otro avance fue detectar que en Europa el insecto atacaba las raíces hasta destruir la planta pero en América se instalaba solo en hojas haciendo un daño mucho menor. Así se comprueba que si se injerta en un pie americano cualquier variedad vitis vinífera europea se consigue que la parte enterrada americana resista al parásito y la parte aérea de uvas de calidad de la variedad injertada.

Entre las muchas experimentaciones hechas en esta época se descubre que los HPD, cruces de cepa americana y europea, combaten mejor a los hongos que los injertos anteriores. La razón es que el hongo (mildiu, oidio) ataca a las hojas y así como en un injerto la parte americana (protectora) está debajo de la tierra en un híbrido la parte americana está presente en toda la planta protegiendo a las hojas.

Empezó a extenderse esta solución en los sitios húmedos europeos para combatir a los hongos y a la filoxera a la vez (aunque también daba problemas gustativos, pérdida de calidad aromática y menor protección filoxérica que el injerto).

Otro de los graves problemas consecuencia de la filoxera fue la introducción, una vez descubierta la resistencia de los injertos sobre patrón americano, de variedades foráneas, que sustituyen hasta llevar a la casi extinción a la mayor parte de variedades locales pre-filoxéricas.

Galicia, León, Palencia, Castellón,  fueron algunos puntos de España en los que se extendieron los HPD. Se unía a la resistencia a las enfermedades su alta producción de uva. Fue mucho más tarde, en 1.955 cuando se prohíbe la plantación y venta de HPD; luego en 1.970 se afina la ley añadiendo la prohibición a las replantaciones (substituciones) tanto de producir directamente uva como de utilizarlo de porta injertos.

Los motivos que se dieron en su momento fueron el fomento de la calidad y el menor ataque criptogámico actual (ya se conocía el cobre contra el mildiu y el azufre contra el oídio).

Solo faltaba erradicar los cultivos ya existentes por lo que se empieza a pagar por el arranque: se consigue en casi todos los sitios menos en Galicia pues había arraigado mucho este tipo de cepa por su adaptación y resistencia, dando vinos que gustaban por su gran riqueza colorante (los híbridos dan muchos polifenoles) a los que llamaban “manchamorros” o “pintalabios”.

Características

El sabor a bayas rojas y como a fresa, complejo y con bastantes matices, no es exclusivo del romano, existiendo otros HPD gallegos con éstas características.

Las uvas de romano, a pesar del hollejo grueso y las pepitas, también se emplean como uva de mesa. Estas vides son igualmente base de buenos aguardientes.

Es normal reproducirlas directamente por esquejado directo, sin emplear injertos.

Una de las razones clásicas para justificar la prohibición de su cultivo suele venir sobre la base de la sobre uva labrusca genera vinos con alto contenido en metanol, por lo que sus híbridos podrían tener esta característica, mucho más en el aguardiente. Sin embargo, salvo estas vaguedades, no conocemos datos concretos ni de análisis ni de posibles intoxicaciones. Es más, se dice que algunas variedades pueden producir una sustancia tóxica llamada “malvina”, que es la responsable de trastornos como dolores de cabeza y de estómago. También se le acusa de ser cancerígena. Pero no parecen ser datos contrastados.

En zonas como Suiza o Italia, existe un tipo de uva “romana”. Suele recibir el nombre de uva fresa o uva frambuesa. Suelen señalar que es bastante tóxica, prohibiéndose su vinificación. Tiene similitudes notables con nuestro “vino romano”. Vuelve a aparece esta supuesta toxicidad que, en todo caso, no conocemos que existan contrastes concretos con la realidad, a pesar de los muchos años que se viene empleando tanto como uva de mesa o para vinificación.

Se hicieron minuciosos estudios en la zona del Maestrazgo, Castellón (comparando con la Bobal) y no se pudo demostrar esa toxicidad.

Ya hemos señalado que este origen puede establecerse en que la uva de vitis labrusca da un vino con bastante alcohol metílico, por eso es tóxico. El otro motivo de la prohibición realmente es comercial, al tratarse no de una variedad de uva, sino a un híbrido.

En Italia hay una uva que llaman fragola, es decir fresa, por su sabor ¿será la misma se señala en Suiza?. En Andalucía también existe una uva a la que denominan “rome”, tinta y con vino de sabor afrutado, que parece, andaría en la línea de estos vinos. Recordemos que el gaditano Columela (De re rustica), tenía plantación de vino en Andalucía.

Consultando de forma informal con personal del EVEGA, señalan la probable tesis de  que el romano es un híbrido de vitis labrusca con, posiblemente, una variedad local (pero ¿cuál?), y que por los expertos no se considera que de buenos vinos… Descartan esta toxicidad, ni en principio con un producto cancerígeno que tiene algunas parras americanas y algunos híbridos.

Luis Hidalgo en su “Tratado de viticultura general” señala que los híbridos que quedan en Pontevedra, León y Zamora son: Jacquez, Barcelonés, Catalán blanco, Catalán roxo, Catalán tinto, Folla del alamo y otros. Habla de los HPD pero no de las variedades europeas hibridadas.

El vino “Catalán”

Dentro de este nombre genérico se suelen incluir vinos, algunos de procedencia indeterminada, soliendo diferenciarse entre “catalán blanco” y “catalán tinto” (o negro), así como el “catalán roxo”. Suelen incluir realmente variedades como cariñena blanca, aunque es habitual que se planten sin injertar y que existan también dentro de esta “denominación” plantas híbridas. Algunos identifican dentro de estos vinos la variedad “Isabelle”, prohibida en la EU.

Entre otros HPD se habla del la uva de “Folla redonda” (manchamorros), o de “tintorera”  (la del tinto Barrantes, por la comarca de El Salnés, por ejemplo, donde el catalán también recibe el nombre de Corinto)… también muy apreciada por la gente de esa zona.

El catalán es una uva dulce con un hollejo incomible que se separa fácilmente de la baya, este hollejo hace un aguardiente muy bueno. –Para algunos la verdadera queimada tiene que hacerse únicamente con aguardiente de Barrantes-.

El catalán negro es el que menos alcohol tiene y ha de ser mezclado con otras uvas para hacer un vino que no se estropee. El rojo hace un vino fresco, ácido, bueno para el verano, pero no apto para todos los paladares que lo encuentran muy ácido. Sin embargo es una magnífica uva de mesa. Al catalán negro, se le suele recomendar una poda tardía, cuando la cepa comienza a brotar porque la cosecha es mejor.

La uva “manchamorros” o de “folla redonda” no se parece en nada a la uva “catalán negra”, esta última es más grande, su tonalidad es diferente y también el sabor. Cuando se utiliza solamente esta variedad resulta un vino tan espeso que casi se puede cortar, perfumado y muy aromático, de buena graduación. El catalán negro por sí solo, no suele emplearse para hacer vino, debido a su baja graduación alcohólica, la uva es más grande y más dulce, es completamente distinta a la otra, el racimo tiene menos bayas, y en tierras muy fértiles el “manchamorros” tiene un racimo más largo y lleno, y la parra de c. negro es menos productiva (tanto en comparación con la manchamorros, como con la c. roja, cuyo racimo es más grande y la parra más generosa). Si mezclamos catalán rojo con negro obtenemos un vino con mas cuerpo y mejor color, como uva de mesa es magnífica; tiene una poda más larga que la cepa catalana roja (a tres yemas, la negra a cuatro yemas).

Se suele realizar una poda “muy, muy corta”, dejando numerosos sarmientos en la cepa manchamorros y obtiene unas cosechas magníficas, con ello se ahorra el tener que atar el sarmiento y evita que se rompa con el viento.

La uva C. negra hace un vino riquísimo y muy dulce, pero que su conservación no llega al año de duración. ¿Es el c. negro lo mismo que el romano?,  dentro de esta confusión todo parece indicar que no es así.

 

Parra de catalán negro de unos 70 años de edad.

Esta vid da ella sola de 250 l a 300 l de este vino. Uva sabrosa que desprende un aroma afrutado característico y muy potente, incluso detectable a distancia.
Con esta uva se hace también lo que se suele denominar “vino de lágrima” un vino que se consume pronto para no dejar que coja color y que la acidez sea muy baja. Es un vino blanco que aquí se le suele llamar “Clarete”.

 

Parra de “catalán rojo” similar al negro pero de uva color roja. Recolección muy tardía y madura, debida a su acidez

El catálogo varietal del El Ercín, aunque no entra a nivel municipal, habla de Catalán negro y Romana de A Coruña, Catalán negro, Catalán Blanco y Folla Redonda de Pontevedra, así que tal vez sólo queda el Catalán Roxo.

 

El tinto de Barrantes

 

Los viticultores de Barrantes han cargado al máximo las tinajas para recoger los 2,5 millones de kilos de uvas que sus viñas han dado en la cosecha de 2010. Esto dice a las claras la importancia relativa de estos híbridos olvidados oficialmente, con prohibición de comercialización.

Apenas han tardado tres días pero la satisfacción es enorme pues además de la mayor producción, quinientas toneladas más que en 2009, han obtenido un fruto con nada menos que 12,5 grados de alcohol, lo que le imprime una calidad excelente, pues es grado y medio más que en la anterior campaña.

El buen tiempo que ha permitido una total maduración de los racimos parece estar detrás de la calidad de la cosecha de todo tipo de vinos en una campaña que seguro va a ser calificada de excelente. En el caso del tinto de Barrantes también es de destacar que no resultó afectado por ninguna de las plagas de la vid, como mildiu o botritis, gracias a la resistencia de esta planta. Aquí quizás, de forma mal intencionado, puede que se encuentre parte de la presión para su no “legalización”, los grandes movimientos económicos que implican el empleo sistemático e indiscriminado de fitosanitarios.

Pero el “manchamorros” de O Salnés va a seguir discriminado pues ni por asomo se ve la intención de las autoridades de reconocer este vino híbrido, presente en todos los hogares de la comarca. Los propios viticultores resaltan que van a elaborar un caldo que aunque no cuenta con el favor institucional nada tiene que ver con algunos vinos de mesa que se comercializan en cartones.

Manuel Abuín “Piris”, uno de los mayores defensores del tinto de Barrantes, recalca que se trata de un vino exquisito, con un sabor afrutado muy especial, que suele ser muy apreciado por el consumidor, aunque no puede distribuirse por los cauces tradicionales del mercado.

Así, los casi dos millones de litros de Barrantes deberán venderse o en las propias casas o por medio de los “furanchos” que proliferan en la comarca y la provincia. También las fiestas gastronómicas se convierten en buenos cauces para consumir los excedentes.

Y es que los propietarios de vides de Barrantes producen mucho más vino del que se consume en su propia casa. El propio “Piris” señala que si el año 2009 ha recogido cien “capachos” de uva, en el 2010 obtuvo 200, por lo que le va a sobrar una gran cantidad de vino.

Respecto a la vendimia, Manuel Abuín afirma que la de uva tinta de Barrantes se ha recogido prácticamente toda. “Se trata de una labor que lleva dos o tres días porque ahora se contrata a ocho o diez jornaleros. Ahora es más un entretenimiento que un trabajo propiamente dicho”.

Afirma que la labor más importante comienza ahora pues en estos días se procede al volcado de las tinajas con las uvas en los toneles, para su fermentación y siguiente elaboración del vino.

Se trata de una tarea que puede llevar más de un mes y que significa la parte “quizás más ingrata” para el viticultor, no en vano el Barrantes es un vino artesanal que no llega a las mecanizadas bodegas que existen en la comarca.

Pensemos que el albariño, en el 2008, alcanza la cantidad de 28 millones de kilos de uva, una cantidad muy similar a la de 2006, cuando se recogieron 30 millones. (Cantidades no oficiales)

Precisamente éste es el factor que diferencia a los vinos de Barrantes con el albariño y que los viticultores quieren convertir en ventaja para su futura producción.

El hecho de que las Administraciones no quieran proteger esta uva permite a los dueños de fincas de la comarca ampliar sus plantaciones, ya que no existen indicaciones que lo prohíban. Manuel Abuín afirma que son muchos los viticultores que han aumentado el número de cepas, por lo que la producción podría ir en aumento debido a la demanda de este tipo de vino.

Debido a esta demanda paralela al mercado oficial, hace que al agricultor le pueda compensar vender directamente este vino, que además es el que bebe de forma cotidiana en su casa, a la alternativa de vender directamente la uva a las grandes bodegas, con precios normalmente bajos. Evitando así de paso el lioso sistema de los derechos de plantación, aún con sus múltiples irregularidades.

“Piris” cree en el futuro de este exquisito vino, si bien el aumento del número de botellas les obligará a abrir otros canales de distribución. Considera que en estos momentos se producen litros suficientes para abastecer a Galicia, si bien no podría salir de este ámbito geográfico.

Esa posibilidad sólo sería viable si las Administraciones confieren al Barrantes un sello propio y se permite su comercialización en tiendas y supermercados, algo vetado en estos momentos. No es extraño que en la comarca muchos sigan sorprendidos por el hecho de que se autoricen vinos de mesa que “si llevan algo de uva es muy poca” y en cambio se prohíba un vino exquisito, sin añadidos ni conservantes, que por otra parte es aconsejado y bebido por muchos cardiólogos.

Conclusion:

Entre expertos en enología se suele despreciar la calidad de los vinos procedentes de HPD, y puede que objetivamente sea así, pero también hay que respetar la iniciativa individual y de gentes de comarcas concretas, que han desarrollado varietales híbridos que se adaptan a las condiciones específicas y que tienen su singularidad e interés. Parece incorrecto que se pretenda imponer a la gente de la comarca de Salnés y otras similares que no cultiven Folla redonda para su barrantes, ya tradicional allí y apreciado por la gente (no confundir con la marca de albariño homónima), incluso prohibiendo su comercialización. Si se han permitido por la UE algunos híbridos a partir de vitis vinifera es porque en Francia y en Alemania hay un cultivo nada despreciable (aunque minoritario) de algunas HPD, con las que se hace vino, y ellos tienen capacidad de presión; en España, Ministerio y consejos reguladores de denominaciones de origen han decidido o presionado para lo contrario. En el caso de los consejos regulares me parece comprensible que se regule la producción de vino a partir de variedades tradicionales de la zona, o incluso se incluyan algunas foráneas (como sauvignon blanc en Rueda, o las ya habituales cabernet sauvignon, merlot… incluso chardonnay en otros Consejos) con buenos resultados en cada caso, pero es un tanto hipócrita que se persiga la producción casera y minoritaria de otras variedades. Es importante que no se pierdan variedades tradicionales como prieto picudo en León/Zamora o muchas gallegas ahora poco cultivadas como espadeiro, sousón, y un largo etc. de magníficas variedades ahora desplazadas por el creciente cultivo de las excelentes albariño y mencía (no olvidemos que hace pocos años incluso la albariño era algo minoritaria y casi ha habido que “recuperarla”); por otra parte, el ingente patrimonio genético que supone todas esas variedades minoritarias, o incluso (y más aún) el de los híbridos, suponen una garantía ante plagas y. Comprendemos que, en parte, es necesario el promocionar las mejoras varietales y que si ahora se produce tanto y tan buen vino en Galicia es porque así se ha hecho, a costa de reducir progresivamente el cultivo de variedades peor adaptadas, aunque fueran buenas (como el caso de la palomino, antes bastante abundante en el sur de Galicia, a costa de las propias)

En suma, parece fundada la conservación de esos HPD por los campesinos que gustan de sus propias variedades, que tampoco se trata de hacer un vino de a 30 ó 100 euros la botella en cada esquina, también es necesario el vino de consumo diario con una relación calidad-precio adecuada, además del derecho a la biodiversidad en el agro, a la propia producción casera, etc, todo eso que estamos perdiendo con el llamado desarrollo económico.

Bibliografía básica:

-MARTÍNEZ, M.C.; PÉREZ, J.E. et al. (1995): “Catalán Blanco”, “Catalán Roxo”, “Folla Redonda”: Vitis Vinifera o hibridos productores directos? en: Investigación Agraria. Producción y Protección Vegetales, 10 (1), p.5-14

– Luis Hidalgo. “Tratado de viticultura general”

(Textos provenientes del foro de Inforjardín “Uva Romana”, cuyos autores son, entre otros: Os Castros, Francisco Figueroa, Andrés García, Carles, Mª del Carmen Vidal –entre otros-). Además de algún extracto de prensa.

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5 respuestas a VINO ROMANO o El vino con “SABOR A FRESA”

  1. Francisco Figueroa dijo:

    Muy buen resumen. Muchas gracias por ponerlo a disposición.

  2. Excelente documento ,me ha parecido muy interesante .

  3. Artur de Castro dijo:

    Na comarcas do Salnés, Arousa e Morrazo, hai unha variedade denominada FRANCÉS, é unha uva branca, que torna a dourada cando madura, baias pequenas e con pebida notoria, de bo sabor. Os acios son moi ramificados, o que permite aireación. A cepa e moi vigorosa. supoño que é un híbrido deses,….poderiamos saber o nome??

  4. Ricardo Ramos Kessler dijo:

    Me parecio muy interesante toda la informacion. Sin embargo no concreta si es o no toxica la uva romana.

  5. Migue dijo:

    SI fuese tóxica yo no estaría vivo.

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